Clara Belén: "Mi obra no narra una historia cerrada, es el mapa de mi propio laberinto emocional"
- María Esther Beltrán Martínez
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María Esther Beltrán Martinez

Málaga, España.- El próximo 13 de febrero a las 19:00 horas, el Museo de Arte Contemporáneo Mayte Spínola de Marmolejo se convertirá en el escenario de una de las propuestas más personales de la temporada. La artista malagueña Clara Belén Gómez presenta su exposición "Mapa de lo que queda", una muestra que desafía la cronología convencional para ofrecer, en cambio, un recorrido por el "laberinto emocional" de su autora.
A diferencia de las retrospectivas tradicionales, esta exposición no busca narrar una evolución lineal. Belén Gómez ha comisariado sus piezas guiándose por la intuición y el contraste. "Es mi propio laberinto emocional", explica la artista. "Fui colocando las obras por sensaciones: piezas impulsivas que conviven con otras silenciosas, como pasa en la vida misma".
En una breve entrevista Belén Gómez sin perder su sonrisa, al preguntarle ¿si su obra es una lucha contra el olvido o una celebración de lo que sobrevive al paso del tiempo? Indicó que más que una lucha, es una toma de conciencia. “Es más bien lo que queda, lo que permanece. Es lo aprendido. Es mi visión actual, de algo que en su momento decidí componer de una forma y no de otra. Cuando estoy inmersa en el día a día, con sus problemáticas, sus alegrías o sus tiempos de tristeza, no soy tan consciente de ese proceso como lo soy después de haber creado una obra y, sobre todo, al volver a contemplarla con la perspectiva del paso del tiempo. Sencillamente es mi propia introspección que lógicamente da sentido a la estética y al concepto de la obra”.

El visitante se encontrará con un diálogo inesperado entre obras de distintas épocas que, al verse juntas por primera vez, revelan una coherencia temática asombrosa: la mitología, el equilibrio y la resiliencia aparecen como hilos conductores de un camino que la artista ha recorrido casi sin darse cuenta.
¿Hubo conexiones entre obras de distintas épocas que te sorprendieron al verlas juntas?
Sí, y bastante. En ese sentido me he dado cuenta, a la hora de configurar la exposición, de que hay temas muy recurrentes en mí, como el equilibrio, la superación, quizá la rebeldía, bueno, y la mitología, que aparece bastante, porque creo que es uno de los recursos que mejor me han ayudado a expresar mi camino por ese laberinto emocional, que para mí es la vida. Me ha sorprendido descubrir que existe una coherencia temática en mi obra a lo largo del tiempo, incluso sin pretenderlo. Como si llevara años recorriendo el mismo camino sin darme cuenta. Me ha hecho pensar en la importancia del autoanálisis para mí, al no ser un diario escrito y preciso, mis imágenes acabo leyéndolas desde la perspectiva del presente, de ahí que el título “Mapa de lo que queda”, es tan fiel a la exposición. Quizás en esas imágenes del pasado se guarden muchas más emociones, pero queda mi visión actual: mi aprendizaje.
Hay obras recientes, realizadas en el 2025 y 2026, incluso las de finales del 2024, supongo que dentro de unos años las comprenderé mucho mejor. Con esto no quiero decir que no haya un tema de creación o un concepto, que sí lo hay. De lo que hablo aquí es de lo que me llevó a crearla de esa manera y no de otra y de cómo he podido comprender esas decisiones al cabo de años después.
- Al mirar atrás, ¿reconoces a la Clara Belén de los primeros trabajos o te sientes otra persona?
La reconozco, pero también me siento distinta. Veo coherencia en la obra, pero yo como persona he cambiado muchísimo. A veces siento que me voy construyendo como mis propios personajes, a base de fragmentos.
Definida como artista plástica y digital, Clara Belén utiliza el ordenador no como un filtro que distancia, sino como la "mesa enorme" donde unifica su mundo. Sus obras son un ensamblaje de dibujos a mano, texturas de acrílico y fragmentos de fotografías antiguas que cobran una nueva piel al ser impresas.
¿Cuánto hay de planificación y cuánto de accidente al superponer fragmentos?
Depende muchísimo de la obra. Algunas están muy pensadas y otras nacen casi del azar. Muchas veces empiezo con una idea, una crítica y termino en un sitio completamente distinto. Y me gusta que pase eso. Siento que el accidente dice cosas más sinceras sobre mí que la planificación. También hay obras que son fruto de un encargo para algún cartel, ahí me adapto a proyecto y su temática, como mis cuatro Ateneas para Prensa Futura, un proyecto junto a la actriz y cantante LaPili y Vicky Molina, vocal de Acción literaria del Ateneo de Málaga. Y a pesar de ello, aunque me ciña al tema, aflora mi estado de ánimo en ese momento.
El accidente y la experimentación también me abren a técnicas nuevas. Por ejemplo es el caso de “Estigma”, un experimento con pasta de modelar que accidentalmente se manchó de acrílico rojo y finalmente, se convirtió en otra técnica con la que expresarme.

¿Eres una persona que acumula objetos y recuerdos o el collage es tu forma de ordenar el caos?
Acumulo bastante, la verdad, supongo que mi caos mental se tiene que reflejar en mi vida también de esa manera. Guardo papeles, texturas, cosas que otros tirarían, pero las necesito en mi proceso. Por eso, me alegro de no haberlo tirado. Así que sí, el collage es un poco mi manera de ordenar ese caos, de darle sentido a todo eso que voy guardando. Y luego está la parte cotidiana: yo tiendo a acumular recuerdos y objetos.
Inauguración de la exposición "Mapa de lo que queda" de Clara Belén Gómez presenta más de veinte obras. Museo de Arte Contemporáneo Mayte Spínola, Marmolejo (Jaén). 13 de febrero a las 19:00 horas.








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