Jorge Iga "“Mi trayectoria significa 82 más 1”
Por Araceli Nava
09/18/26

Jorge Iga se encuentra en Chicago como parte de la delegación mexicana que participa en el Chicago River Swim, un evento internacional de aguas abiertas que este domingo llevará a cientos de nadadores a recorrer aproximadamente dos millas por el río Chicago.
Durante el encuentro previo al evento, Jorge habló en exclusiva con En Exclusiva sobre su trayectoria, su llegada a Estados Unidos, el significado de representar a México y, sobre todo, la filosofía que lo llevó hasta los Juegos Olímpicos de París 2024.
De aprender a nadar para sobrevivir a convertirse en olímpico
Jorge lleva más de 25 años dentro de la natación.
Pero su historia comenzó de una manera muy diferente a la que podría imaginarse cuando se piensa en un atleta olímpico.
“Muchos de los nadadores que comenzamos, comenzamos porque nuestros papás nos pusieron a nadar para no podernos ahogar”, explica.
Para Jorge, la natación siempre ha representado mucho más que un deporte. Es también una herramienta de seguridad y prevención.
“La natación es un seguro de vida”, afirma.
Fue precisamente ese primer contacto con el agua, motivado por la seguridad, el que posteriormente se convirtió en una pasión y en lo que él denomina su “camino olímpico”.
Después de diez años de buscar la clasificación olímpica, Jorge recibió la oportunidad de trasladarse a Estados Unidos para estudiar una carrera universitaria. La natación continuó siendo parte fundamental de su vida y decidió seguir persiguiendo aquel sueño.
Pero su historia comenzó de una manera muy diferente a la que podría imaginarse cuando se piensa en un atleta olímpico.
“Muchos de los nadadores que comenzamos, comenzamos porque nuestros papás nos pusieron a nadar para no podernos ahogar”, explica.
Para Jorge, la natación siempre ha representado mucho más que un deporte. Es también una herramienta de seguridad y prevención.
“La natación es un seguro de vida”, afirma.
Fue precisamente ese primer contacto con el agua, motivado por la seguridad, el que posteriormente se convirtió en una pasión y en lo que él denomina su “camino olímpico”.
Después de diez años de buscar la clasificación olímpica, Jorge recibió la oportunidad de trasladarse a Estados Unidos para estudiar una carrera universitaria. La natación continuó siendo parte fundamental de su vida y decidió seguir persiguiendo aquel sueño. hasta que
finalmente, en 2024, lo consiguió.
“Mi trayectoria significa 82 más 1”, dice Jorge.
La frase resume una década de trabajo.
82 veces intentó conseguir la marca olímpica y 82 veces obtuvo un resultado diferente al que buscaba. Hasta que llegó el 22 de junio de 2024.
Ese día, en su intento número 83, Jorge consiguió la clasificación y se convirtió en el último mexicano en lograr su boleto para los Juegos Olímpicos de París.
Pero cuando habla de ese momento, no se concentra solamente en la clasificación.
Para él, lo verdaderamente importante es todo lo que ocurrió durante el camino.
“Creo que a veces vivimos más con el miedo a fracasar y no nos damos cuenta que el verdadero fracaso es no intentarlo.”
Jorge explica que, incluso si aquel intento número 83 no hubiera terminado como esperaba, su vida ya había cambiado gracias a todos los años que dedicó a perseguir su sueño.
Durante ese proceso estudió una carrera universitaria en Estados Unidos, construyó una vida en otro país, tuvo la oportunidad de conocer más de diez países y alcanzó experiencias que jamás habría vivido si no se hubiera atrevido a perseguir aquella meta.
“Los sueños, más que estar en la alberca olímpica, es todo lo que se construyó alrededor de él.”La historia que comenzó en casa. Pero la filosofía de Jorge de buscar siempre el “sí” no nació en una piscina. Nació en su familia. y nos cuenta quien es su inspiración:
Su hermano, cinco años mayor que él, nació con un problema congénito en una de sus piernas. En los años 90, la solución que los médicos planteaban a sus padres era la amputación y sus padres decidieron no aceptar aquel “no”. y ahi empezó la busqueda del SI
Desde cómo operar a su hijo, cómo conseguir los recursos.y cómo encontrar una alternativa.
Su hermano pasó por más de diez intervenciones quirúrgicas y tratamientos que incluyeron un proceso de alargamiento de aproximadamente 25 centímetros. Y logró conservar su pierna y hoy camina perfectamente con sus dos piernas.
Pero la historia no terminó ahí.
Su hermano también fue quien impulsó a Jorge a comenzar a nadar.
Ambos encontraron en la piscina un espacio de recuperación, disciplina y posteriormente competencia. Su hermano llegó a convertirse en medallista nacional representando a México, y los dos llegaron incluso a compartir podios.
Para Jorge, observar la lucha de su hermano desde pequeño fue una de las mayores lecciones de resiliencia que pudo recibir.
“Mi hermano fue en realidad el que me impulsó a mí a nadar”, cuenta.
Por eso, cuando habla de la persona que más admira en el mundo, no duda en mencionarlo.
“Es la persona que más admiro en el mundo: mi hermano.”
Buscar el sí
La historia de su hermano y la actitud de sus padres dejaron en Jorge una enseñanza que posteriormente trasladaría a su propia carrera.
Buscar el “sí” incluso cuando todo parece indicar que la respuesta es “no”.
“Si nosotros nos comprometemos con algo, más vale fallar en el intento que darnos por vencidos”, señala.
Para él, la resiliencia no es algo que aparece de repente cuando llega una gran dificultad. Se construye todos los días, a través de las personas que nos rodean, los ambientes en los que vivimos y los valores que aprendemos.
“Estar en ambientes sanos, en ambientes que te impulsan y que te inculcan estos valores es muy importante como parte del ambiente deportivo.”
Una invitación a perderle el miedo al agua. Hoy, desde la posición que alcanzó como atleta olímpico, Jorge quiere utilizar su experiencia para que la natación llegue a más personas.
Su mensaje no está dirigido únicamente a quienes sueñan con competir, también a quienes nunca han aprendido a nadar.
Jorge considera que aprender a nadar debería ser un derecho y no un privilegio.
Especialmente para las personas que han tenido experiencias traumáticas relacionadas con el agua, su invitación es a comenzar poco a poco y enfrentar ese miedo.
“Puede ser que no los lleve a los Juegos Olímpicos, pero les va a llevar a una paz, les va a llevar a una seguridad y les va a llevar a adoptar esa cultura deportiva.”
Y este fin de semana, Jorge Iga vuelve a meterse al agua en un escenario que, hasta hace poco, parecía imposible. El Chicago River.
Su presencia forma parte de la primera participación de una delegación mexicana en este evento y representa a los mexicanos que viven en México, pero también a quienes han construido su vida en Estados Unidos.
Para Jorge, estar aquí no es solamente una competencia. Es una oportunidad para compartir una historia.
Una historia que comenzó con una clase de natación para aprender a sobrevivir, que pasó por 82 intentos fallidos, que encontró inspiración en un hermano que decidió no aceptar un “no” y que finalmente llegó hasta los Juegos Olímpicos de París.





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